Un numero incalculable de fieles católicos se dieron sita a las instalaciones de la primera maravilla de Guatemala, la hermosa Basílica de Esquipulas.

 

Desde las 8 de la noche las transmisiones en vivo de la televisión nacional de Guatemala  y medios de comunicación locales, informaban al mundo entero desde el atrio de la basílica de Esquipulas, todo lo que se realizaba detalle tras detalle.

Transmitiendo en vivo y en directo, por más de cuatro horas, contagiando la fe a todos los católicos del mundo, Canales como Televisite con su programa Noti7, informaban a todos los guatemaltecos de la emoción y alegría de compartir con tanta gente de todas partes del mundo, la serenata a la milagrosa imagen del Cristo Negro de Esquipulas.

 

En Esquipulas, canal 13 y Misericordia TV canal 52 de INTERcable, transmitían para todo los esquipultecos las emotivas imágenes de fe que surgían desde la basílica del Cristo Negro. Varios puntos artísticos muy especiales fueron presentándose, tales como: el espectacular baile folklórico del INGUAT, quienes con su profesionalismo y experiencia brindaron un show muy especial, así como el concierto en vivo del cantautor Amilcar Segovia.

Los fuegos pirotécnicos resplandecían el entorno de la linda Basílica de esta bella tierra.

Nunca en mi vida había presenciado, algo tan especial, tan impresionante, y lleno de fe, como la serenata a la imagen morena de nuestro Cristo redentor.

 

Tal vez no soy un católico perseverante, pero mi corazón se conmovió, se lleno de paz y de amor al prójimo al ver tanta gente cumpliendo una promesa, al Señor de Esquipulas.

Mi garganta se hizo un nudo, al escuchar los cánticos enérgicos de miles de feligreses de todas partes del mundo decir que viva Esquipulas, Que viva el Cristo Negro.

Y mas impresionado al darme cuenta que siendo esquipulteco y teniendo tan cerca la milagrosa imagen del Cristo Negro, nunca había venido a presenciar uno de lo actos mas especial que jamás había visto en toda mi vida, la serenata al Cristo Negro.

Dentro de miles de cantos dirigidos a Dios, se que lo que sentí fue a Jesús en mi corazón.

Al ver a tanta gente con caras de emoción y de fe, de inmediato comprendí que no importa ni el color de la piel, ni el idioma que hablemos, ni de donde venimos, para alabar el Santo Nombre del Señor.

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