A 66 años de la Primera Democracia en Guatemala

Nuestro País ha vivido muchos acontecimientos que han marcado su historia; inicia con la conquista de los españoles, la independencia de 1821, la firma de los Acuerdos de Paz, la visita de su Santidad el Papa Juan Pablo II y muchos más. Pero sin lugar a duda un hecho importante que representa una época de oro para la patria es la Revolución de 1944, donde miles de guatemaltecos arriesgaron su vida; unos obligados, otros voluntariamente, para poder darle un giro de democracia al país.

Muchos guatemaltecos esperan el 20 de octubre para poder descansar, otros mencionan la fecha sin saber que detrás se esconde una historia, un suceso sangriento que fue necesario para poder lograr parte de la libertad que ahora gozamos.

Lo que sucedió en Guatemala en esta época representó cambios de todo tipo: sociales, económicos y culturales, que modificaron la forma de vida de los habitantes. La Revolución tuvo muchas características positivas, porque participó el pueblo, los sindicatos y asociaciones de campesinos cumplieron un papel importante en este proceso, hubo posibilidad para que todos los guatemaltecos participaran en la elección real de sus autoridades y fue multiclasista, pues se unieron personas de diferentes condiciones sociales para sacar adelante al país: obreros, campesinos, comerciantes, profesionales, empresarios y militares.

Pero… ¿cómo inicio esta rebelión?, ¿por qué era necesario realizar este levantamiento? El pueblo estaba cansado de la opresión que se vivía desde hace 14 años, pues el general Jorge Ubico, quien ostentaba el Poder desde 1931, era un hombre disciplinado, activo, con una visión grande, pero era de esas personas que creen que en sus manos estaba la capacidad y el poder de transformar las cosas; abusó en muchos sentidos, sus  procedimientos fueron al extremo, la ley la aplicaba él en una forma tajante y rápida, fusiló a gran cantidad de gente y aunque muchos aseguran que en ese tiempo había profunda seguridad, no existían vagos y no habían ladrones, al grado que hasta las casas podían quedarse con la puerta abierta que no pasaba nada. Sin embargo la represión no era sólo para delincuentes, si no que el oprimía la prensa, no era posible hacer partidos políticos, los obreros no se podían unir, definitivamente no podían existir los sindicatos, él los mandaba encerrar y hasta fusilar a sus miembros.

No había inseguridad pero todo aquel que tuviera una visión de revolución, de cambio, de mejorar las cosas sufría terriblemente. Las cárceles estaban llenas de todos sus enemigos y los cementerios también.

Ahora hay libertad, pero antes no podíamos disponer, teníamos que prestar servicio sin recibir nada de pago, no teníamos opción a decidir si queríamos o no presentarnos. Yo fui militar y fui sufrido,  deje mi familia con mis padres, ellos los cuidaron sin saber si iba poder regresar con vida”. Estas son las frases con las que don Santos Méndez Súchite describe la época Ubiquista, quien asegura que frente a él murieron muchas personas y que fueron tiempos muy difíciles de opresión y tiranía. Don Santos vive en el Barrio Santa Ana de la Ciudad de Esquipulas y tiene 89 años. Entre sus anécdotas comenta el miedo que sentían al saber si ellos iban a poder regresar y ver a su familia, pues sólo se subían a los camiones que pasaban recogiendo a los hombres para que trabajaran por su país y  de allí en adelante solo Dios que los guardaba en el camino.  Don Santos hizo mucho esfuerzo para comentar un poco de lo que vivió, pues tiene quebrantos de salud debido a su edad; “A mí me parece mejor esta época pues tuvimos que padecer muchas calamidades en ese tiempo, ahora hay más libertad y me queda la satisfacción que pude contribuir con mi patria Guatemala”.

Toda esta dictadura provocó que el pueblo se organizara y el 22 de junio de ese año. Profesionales y universitarios enviaron un memorial al presidente exigiéndole que fueran restablecidas las  garantías constitucionales y declarando equivocada la forma de su gobierno. A partir de entonces todos exigían la renuncia del Dictador, recogían firmas de toda la gente incluyendo amigos del Tirano. Después de varias manifestaciones duramente reprimidas, el 25 de junio una protesta de maestros dejó como cauda la muerte de la María Chinchilla, por lo que esta fecha se convirtió simbólicamente en el Día del Maestro.

Cuando notó ubico que los movimientos en su contra eran fuertes, renunció el 30 de junio y fue reemplazado por un triunvirato militar integrado por los generales Buenaventura Pineda, Eduardo Villagrán Ariza y Federico Ponce Vaides, quienes asumieron temporalmente la dirección del gobierno. Tres días después esta junta militar fue disuelta y se eligió como presiente a Federico Ponce Vaides. Tomó posesión, pero continuó la misma línea de acción que Ubico y en algunos casos más exagerada. La gente tenía la esperanza de que todo hubiese cambiado con la salida de Ubico pero no fue así, se puso con mano más dura, y emitió otras leyes que castigaban más a la población. Las capturas y asesinatos de opositores aumentaron en septiembre y octubre. Mientras tanto, el movimiento de protesta comenzó a tomar un aspecto de conspiración contra el gobierno poncista. La situación empeoraba políticamente y el levantamiento de algún cuartel de la capital era un secreto a voces. Por su parte, las organizaciones populares se unían para presionar al gobierno a realizar cambios en su forma de proceder. La situación continuaba y el asesinato del periodista Alejandro Córdova vino a colmar la paciencia de los guatemaltecos que exigían cambio en el país.

En la madrugada del 20 de octubre se inició un levantamiento militar encabezado por el civil Jorge Toriello Garrido y los militares Francisco Javier Arana y Jacobo Arbenz Guzman, el cual fue respaldado por ciudadanos de diversas tendencias.

El objetivo primordial que amalgamó este movimiento fue el deseo de establecer una democracia constitucional, ganar espacios de libertad para poder organizarse, libertad de prensa, de partidos políticos y sobre todo un poco de albedrío y exigir mejores oportunidades para todos los gremios.

“Pobreza, desintegración familiar, hambre, miseria y miedo”, son algunos de los calificativos que le atribuye Angel Maderos a la experiencia que se vivió para derrocar el gobierno de Ponce y eliminar la línea que traía del gobierno anterior. Él es originario de Esquipulas y  tenía 6 años cuando su papá, Alfonso Maderos, tuvo que dejarlos para poder asistir al llamado que le hicieran para llevar a cabo esta Revolución. Ellos, junto a su madre, abandonaron su casa  y vivieron en el campo pues en la ciudad era imposible estar tranquilos. Comenta muy impactado que se perdieron los cultivos, mucha gente buscaba refugio fuera de sus hogares y su padre, que recientemente falleció, les contó en varias ocasiones que durmió en medio de compañeros que frente a él morían. Gracias a Dios pudo sobrevivir y ser testigo de los nuevos aires que venían para el país.

En esta lucha por la libertad murió mucha gente inocente; en la capital esta Revolución se sintió intensamente, comenta Arturo Dardón, quien perdió a su abuela Margarita Lorenzana después de que una bomba disparada desde el castillo San José la dejara sin vida. Dardón es una persona honorable que compartió la experiencia que vivió su familia durante esta Revolución y  explica que su padre fue testigo de todo este movimiento, pues frente a la casa pasaba un camión recogiendo todos los cadáveres y personas heridas. Fue allí donde se llevaron a su abuela de quien hasta la fecha no se sabe dónde está enterrada. Por muchos años llevaron flores en donde supuestamente estaban sus restos pero un día decidieron sacarla para llevarla a un lugar más propicio. Pero lo que salió de allí fue un esqueleto con uniforme militar. Expone que hace un par de años decidió registrar algunos periódicos como El Imparcial, para de alguna manera obtener información sobre la muerte de su abuela, pues nunca se supo realmente cuantas personas murieron en esa fecha, pero es un par de miles (¿?), aunque muchos dicen que en la Hemeroteca Nacional si se encuentran todos los periódicos de esas fechas. Sin embargo nadie puede dar un dato exacto. En general, Dardón considera que la Revolución fue una gesta gloriosa e interesante, pues aunque da tristeza que haya muerto tanta gente, por primera vez se logró la unidad de varios gremios.

Al ser derrocado Ponce, tomó la dirección gubernamental una junta revolucionaria integrada por Arana, Árbenz y Toriello, quienes llevaron al pueblo a conseguir estabilidad y produjeron una serie de cambios entre los que sobresalen la Constitución de 1945, la autonomía universitaria y la cancelación del trabajo forzado.

Esta junta gobernó al país hasta el 15 de marzo de 1945; tras las elecciones asumió la presidencia el candidato ganador Juan José Arévalo. Aquí se produjeron cambios sociales de gran importancia en la vida de los guatemaltecos, considerado por algunos como el mejor presidente en la historia del país. Arévalo gobernó basado en su filosofía del “socialismo Espiritual”, que posteriormente fue conocida como “arevalismo”. Durante su gobierno se promulgó el primer código de trabajo, se originó la autonomía de los tres poderes del Estado, de las municipalidades y del Ejercito Nacional.

Su período de Gobierno terminó con estos y muchos otros logros y entregó el poder conforme la ley lo exigía, el 15 de marzo de 1951 a Jacobo Árbenz Guzmán quien también fue electo popularmente.

El coronel Árbenz era un joven militar que participo activamente en el derrocamiento del general Ponce Vaides y formó parte del triunvirato que gobernó después de octubre de 1944. Ganó las elecciones con una mayoría absoluta. Árbenz le dio continuidad a las políticas de Juan José Arevalo; entre sus primeras medidas estuvo la legalización del partido comunista, llamado Partido Guatemalteco del Trabajo, lo que motivo sin éxito un movimiento en contra, vestido de reacción religiosa. Sin embargo, fue su política económica la que más movimiento causó.

Las medidas tomadas por el gobierno de Árbenz no parecieron ser del agrado de todo el mundo. Para empezar los finqueros se resistieron por la aplicación de la ley de Reforma Agraria, según la cual, muchos de ellos fueron expropiados. Las empresas norteamericanas tampoco estuvieron de acuerdo: les pedía el pago de impuestos e incluso la frutera había sido afectada por esta misma ley.

Jacobo Árbenz no pudo terminar su período presidencial, ya que fue derrocado por el movimiento liberacionista encabezado por el coronel Carlos Castillo Armas, apoyado por el Gobierno de Estados Unidos.

Llega al poder en 1954 Castillo Armas y de allí en adelante se nos vienen otras formas de gobierno comendadas la mayoría de las veces por militares.

Es así como transcurren 10 años de difícil lucha del pueblo  guatemalteco,  por la necesidad de hacer un camino sustancial, donde predominara la justicia y la igualdad para todos.

Nota y reportaje de: Luz Marina Girón.