La marimba es un instrumento sonoro que forma parte de la identidad de los guatemaltecos.  Esto lo aprendemos y asimilamos en nuestros primeros años de escolaridad.  Por esta razón, las múltiples expresiones, manifestaciones y obras físicas relacionadas con la marimba, no son producto de la casualidad.  Por ejemplo: que haya sido declarada símbolo patrio de Guatemala según decreto 31-99, artículo 171 de la Constitución Política de nuestro país; que en la entrada a Quetzaltenango haya un monumento a la marimba; que Rudy Solares Gálvez haya escrito un hermoso poema a este bello instrumento, que inicia así: Cimbra Marimba tu canto, melodía de cristal, y tiembla la cordillera, cuando vibra tu madera, de sonoro instrumental; y que en Esquipulas nuestro Parque Central lleve el nombre de Plaza de la Marimba, son solo cuatro razones para asegurar que los guatemaltecos también tenemos alma de hormigo.

Esquipulas, desde hace muchos, tantos pero tantos años, que la memoria de los más antiguos habitantes de esta tierra no recuerdan con exactitud, vio el aparecimiento de la marimba “Azul y Blanco”, que fue la primera que arrulló con su teclado moreno la floresta del valle de Esquipulas. Según don Rodrigo Ruiz, la “Azul y Blanco” ya existía allá por el año de 1922.   Y según don José Augusto Monroy (el profe. Beto), la “Azul y Blanco” fue en una ocasión a pasear su melodiosa voz a Alemania.  Entre los músicos de esta marimba estaban: don Manuel Vidal, don Belizandro Recinos, don Ezequiel Monroy, don Luis Linares y don Leopoldo Hércules Barrios.  Finalmente, esta prodigiosa marimba terminó sus días en La Ermita, Concepción Las Minas.

Después de la marimba “Azul y Blanco”, apareció “Ecos de la Selva”, cuyos maestros eran: don José Augusto Monroy Alonso, don Carlos Muñoz, Everardo Martínez (don Lalo), Miguel García, Eduardo García, Pedro Rivera, Arístides Morales, Salvador Martínez, Antonio Mejía y Manuel Enrique Mejía.

La “Ecos de la Selva” es una marimba que recientemente fue restaurada y presentada nuevamente al pueblo de Esquipulas, gracias al entusiasmo de: don Antonio Cerón, Lic. Rodolfo Hernández Buezo, don Gamaliel Duarte, Oscar Cosac, Lic. Israel Pérez y Luis Felipe Paz Ramos.  El Director y maestro de dicha marimba es don César Augusto Tejada, y actualmente ensayan en la casa de don Tono Vidal, a un costado del Parque Central.

Esta marimba tiene mucha historia, y sería muy largo hacer mención de su extenso recorrido en la vida de los esquipultecos, especialmente de aquellos que hace ya algunos años,  solían, todos los domingos, dar vueltas y vueltas alrededor del antiguo Parque, mientras ésta marimba arrullaba a los
amigos, familiares y parejas de enamorados que aprovechaban aquel concierto, para verse a los ojos y decirse palabras de amor.

En una ocasión, la marimba “Ecos de la Selva” fue a dar una serenata frente a la casa de don Rubén Fernández, ubicada a la par de donde hoy vive el conocido locutor Omar de Valdivia.  Los músicos no se percataron que entre los matorrales cercanos deambulaba una joven que padecía de trastorno mental, a la cual todos conocían como “Mica Chuctera”.  Al ver a los músicos, la joven se subió a un palo de jocote cuyas ramas salía a la calle.  De pronto, los músicos hicieron un breve descanso, lo que fue aprovechado por don Lalo Martínez para sacar de la bolsa un octavo de “guaro”; pero no teniendo “boquitas” para degustarlo, le pidió a uno de sus compañeros que cortara un par de jocotes.  Cuando el músico haló con fuerza la rama, la joven se soltó de la misma, cayendo aparatosamente a la orilla de la calle empedrada, y pegando un extraño y sonoro “pujido”.   Los músicos, al ver esto, salieron corriendo llenos de miedo, dejando abandonada la marimba, la que llegaron a recoger cuando el astro Sol asomó sus cachetes detrás de las montañas de nuestra querida tierra.

Pero volviendo a las marimbas, Esquipulas ha tenido muchas, por lo que vale la pena mencionar las siguientes: Marimba Excelsior, de don Carlos Muñoz; Marimba Alma Sonora, de José Hernández; Marimba India Chortí, de Carlitos Marroquín; Marimba La Piragua y Checha y su Marimba, de César Salazar; Marimba Princesa India, de don Salvador Martínez Paredes; y las Marimbas de don Eliseo Jordán y don Raúl Albanez, cuyos nombres no fue posible determinar.

Ojalá que los esquipultecos sepan apreciar este instrumento que es muy nuestro, y que especialmente los jóvenes aprovechen la oportunidad para aprender a ejecutar nuestra música en el teclado sonoro de la “Ecos de la Selva”, reviviendo con ello la música de este símbolo patrio, que debe ser siempre el orgullo de quienes nacimos en la tierra del quetzal: Guatemala.