Todos los pueblos fundados por los españoles contaban con una calle principal, a la que todos llamaban Calle Real, por el hecho de que en aquellos años, todas las construcciones, descubrimientos y conquistas se hacían en nombre del  Rey.  Otros historiadores dicen que así se le llamaba a la calle construida por el gobierno y que llegaba a la parte principal de un pueblo.  De igual manera, el camino real era el que unía a un pueblo con otro.

Pues bien, acá en Esquipulas, desde siempre hemos conocido a la tercera avenida con el nombre de Calle Real.  Y es una calle que tiene mucha historia, de la que estaremos hablando, primero Dios, en el próximo libro que su servidor publicará con el  título de Relatos de la Calle Real, y el cual verá la luz a finales de este año.

Sin embargo, en esta ocasión vamos a enfocar nuestro tema en esos personajes importantes, que en algún momento de nuestra historia, se constituyeron en la máxima autoridad de nuestro municipio, los Alcaldes, y que habitaron a lo largo de esta legendaria calle.

Los Alcaldes que mencionaremos en este espacio, ocuparon dicho puesto a través de una elección.  Aunque las elecciones de los más antiguos no fueron como las que nosotros conocemos.  Le digo esto, porque hace muchos años, el Alcalde que terminaba su período, convocaba a todos los vecinos al salón municipal, para pedirles que propusieran a dos personas como candidatos a ocupar la silla edilicia.  Los pobladores reunidos, después de proponer a esos dos candidatos, votaban por el de sus simpatías, levantando la mano.  El que obtenía la mayoría de votos era declarado Alcalde de nuestro municipio.  Estos Alcaldes no eran realmente la máxima autoridad, pues estaban bajo las órdenes de los llamados Jefes Políticos Departamentales, quienes al final eran los que mandaban.  Hubo también un tiempo en que se elegía a dos Alcaldes: Alcalde primero y Alcalde Segundo.  El primero hacía las veces de un Juez de Paz, y el segundo se encargaba de la parte administrativa.

Dentro de los Alcaldes Municipales que vivieron en la Calle Real, podemos mencionar a: Don Nicolás Rodríguez Arita, cuya casa de habitación se ubica en la esquina de Global Business.  Don Nazario Recinos, cuya vivienda se encuentra actualmente abandonada,  a dos casas de Cámara de Comercio.  Don Ángel Gonzáles, que vivió a la par de donde hoy vive Gloria Lemus.  Don Maximino Pérez Oliva, cuya residencia era donde hoy está Liceo Esquipulteco.  Carlos Pacheco, quien vivió donde hoy se encuentra la venta de dulces típicos de doña Elva Vásquez.  Don José Ramírez, cuya residencia se ubica casi enfrente de Zapatería Tikal, en donde funcionó por un tiempo una discoteca bar.  Don Virgilio Recinos, que vivió a la par de la casa de don Chema Rosa. Don Arnulfo Sagastume, cuya residencia se ubica donde estuvo la Librería Central.  Don Gregorio Paredes, que vivió enfrente de Agencia Phillips.  Don Carlos Aguirre, quien radicaba en donde se encuentra FEMOSA.  Don Guillermo Ramírez, quien vivía en donde están las clínicas médicas que colindan con Calzado Villa Real. Don Javier Villeda, que tuvo un puesto en el Mesón Central, ahora Porta Hotel Legendario.  Don Ramón Arístides Rivera, quien vivió en donde hoy está los locales de La Metrópoli Comercial.  Y don Francisco Salomón, quien vivió a la par de Pensión y Comedor  la Favorita.

Dentro de las obras que algunos Alcaldes dejaron como recuerdo, mencionaremos las siguientes: la calle empedrada que pasa frente a Global Business, que fue arreglada con fondos propios, por don Nicolás Rodríguez.  Don Arnulfo Sagastume remodeló la Municipalidad, especialmente en lo que respecta al cambio de techo.  Don Guillermo Ramírez hizo las gestiones correspondientes para que se elevara a Esquipulas, a la categoría de ciudad.  Don Javier Villeda construyó el Parque Central y las banquetas de la Calle Real.  Don Francisco Salomón inició la construcción del tapial del Cementerio General.  Carlos Pacheco mandó a construir el Mercado Municipal y el Coliseo Esquipulteco.

La mayoría de los Alcaldes que vivieron en la Calle Real, no contaron con el famoso aporte económico constitucional, que sí reciben los Alcaldes actuales.  Y es que en aquellos años, las municipalidades se sostenían a base de los siguientes tributos: boleto de ornato, impuesto a quienes destazaban animales en el rastro, alquiler de los terrenos municipales conocidos como ejidos, pago de piso de plaza por parte de quienes instalaban negocios para la feria, honorarios por ceremonia de matrimonio, extensión de cédulas, partidas de nacimiento y actas de defunción.

Con estos recursos se pagaba el sueldo del Alcalde, Tesorero, Secretario y Policía Municipal.  Y los pocos centavos que sobraban se invertían en pequeñas obras.

Finalmente, es importante hacer notar que, en la Calle Real, viven o vivieron una serie de personalidades, que sería largo enumerar, y cuyas vidas  productivas les permitieron desenvolverse en diferentes profesiones, oficios, deportes, ramas del arte, puestos públicos, etcétera.  Estas personas, sin lugar a dudas, han contribuido a escribir las maravillosas páginas de la historia de nuestra bella tierra: Esquipulas.