Una costumbre que muchas veces, ha provocado lamentables accidentes y aún así, ignoramos la prevención, como diciendo, “eso le paso por descuidado”.  Y muy campantemente nosotros la seguimos practicando:

¡¡Caminar por la calle!!

Podríamos alegar en nuestra defensa, ¿Y qué?,  acaso eso no es normal  ?

La respuesta es NO.

Porque con este nuestro actuar, hemos convertido a casi todas las aceras, en adornos o monumentos inservibles, independientemente del tipo de acera que sea, cemento, baldosa, etc.

Es cierto, que en muchos lugares, la acera ha sido convertida en un agregado mas de la casa o negocio, sino en un negocio en si, así como en la gran cantidad de talleres que usan las aceras y parte de la calle como parte de su predio para las reparaciones del caso; obstruyendo con esto el libre transito de las personas, pero este problema es mas que todo en los lugares de comercio, como por ejemplo: Doble Vía, Calle Real, 4ª. Avenida y 5ª. Avenida, etc.

En un articulo anterior, hacía mención de la mala educación de algunos conductores de vehículos, pero si a esto le sumamos, la costumbre de caminar, casi por el centro de la calle, estamos creando accidentes en potencia.

Se mira muchas veces, que estando la acera libre, una fila de vehículos parqueada a su lado, preferimos pasar a la par de los carros y por donde va el transito vehicular, a usar la acera, que en ese justo momento ve desvirtuada su función: Proteger al peatón.

Mis estimado amigos; las aceras fueron hechas con ese fin, la de brindar protección a quienes vamos a pie. El reglamento municipal establece claramente que cada casa debe tener como mínimo un metro de acera (lógicamente) al frente.

Nos gustaría, o exigimos algunas veces, mas precaución a los conductores de autos, motos, taxi motos, camiones, etc., pero si nosotros no cumplimos la parte del trato que nos corresponde que es: caminar por la acera; poco o nada estamos contribuyendo al transito en Esquipulas.

La costumbre es tan generalizada, al grado de que algunas personas van prácticamente al centro de la calle, ven venir algún vehículo y lo miran retadoramente, como diciendo, “animáte a atropellarme”. En estos casos ¿quien esta acertado y quien está errado?.

En las salidas los centros religiosos, ya sean estos católicos o evangélicos, de los colegios y/o escuelas, de los lugares de trabajo,  sucede que, uno o varios grupos de tres, cuatro o mas personas, deciden caminar a la par, y por supuesto;  no caben todos juntos en la acera. Así que se trasladan a la calle, donde con completa tranquilidad, con paso lento y mesurado, van platicando. Aún, si ven a un vehículo venir, olímpicamente esperan que sea el automotor el que se desvíe, ignorando concienzudamente el riesgo que corren por su actuar y el problema que supone,  para quien maneja el elegir, pasar cuidadosamente a su lado, tratando de no golpearlos y al mismo tiempo evitar chocar con quien viene en vía contraria.

Un punto que trataremos ligeramente es la actuación de nuestra PMT, la cual debería regular este tipo de situaciones, con algún tipo de previsión, pero lamentablemente por los tiempos que corren, sus acciones se han visto limitadas y aún así desbordadas a un pequeño punto neurálgico de nuestra Esquipulas.

Es cierto, que los que caminamos a pie, tenemos derecho a hacerlo con completa seguridad,

Es cierto, que los manejamos cualquier tipo de vehículo tienen derecho a transitar libremente,

Pero en este juego, todos tenemos derechos y obligaciones.

El cumplir nuestras obligaciones, como peatón, respetando las calles como lugares de transito vehicular y usando las aceras para nuestro transito peatonal,  si miramos a ambos lados de la calle antes de cruzarla, si como mayores mantenemos a menores del lado de dentro de la acera y no por fuera, usándolos como escudos para que no nos golpeen por ir en la calle. O bien como caballeros, ponemos siempre a las damas a resguardo, siendo nosotros los que vayamos en la orilla. Ayudará en alguna medida,  a tener una ciudad un poquito mas ordenada.

Al mismo tiempo, si nosotros como conductores de un vehículo, respetamos el derecho de las personas a poder cruzar una calle tranquilamente, si conducimos con una velocidad moderada, saliendo un poquito mas temprano, para no correr. Si mantenemos luces bajas dentro del casco urbano, no abusando de la potencia de nuestros faros, deslumbrando a quien conduce en vía contraria; es seguro que todo irá mejor.

En alguna parte leí una frase que me gusta mucho: “Mi derecho termina, donde comienza el tuyo”

Escrito por: Edgar Mata.